Durante las últimas dos semanas hemos estado utilizando el EPOMAKER Carbonis Mouse y el NEX Lite Mouse tanto para jugar como para trabajar y navegar en el día a día. Dos ratones que comparten marca y algunas posibilidades de personalización, pero que parten de una diferencia importante: uno ronda los 90 euros y el otro se mueve en torno a los 30.
Por eso, más que enfrentarlos para decidir cuál es “mejor”, nos interesa entender qué ofrece realmente cada uno. Cómo se sienten al utilizarlos, qué tal funcionan sus distintas conexiones, cuánto aporta el software y, sobre todo, qué diferencias se notan cuando dejas de mirar la ficha técnica y empiezas a usarlos.
En esta comparativa vamos a recorrer ambos modelos desde esa perspectiva: qué aporta el Carbonis frente al NEX Lite, qué puede ofrecer el modelo económico y para quién tiene sentido cada uno.
EPOMAKER Carbonis
Lo que más hemos notado al utilizarlo
Estamos acostumbrados a utilizar ratones que se mueven en torno a los 75–85 gramos, así que coger el Carbonis por primera vez resulta extraño. Con solo 50 gramos, la sensación es casi la de levantar un ratón al que le falta algo dentro: cuesta creer que todo el hardware esté ahí.
Los primeros minutos hay que acostumbrarse, porque la mano espera encontrar algo más de resistencia al moverlo. Después ocurre justo lo contrario: el ratón acompaña el movimiento con mucha facilidad, y los desplazamientos rápidos requieren menos esfuerzo.
Es una de esas características que parecen un simple dato en la ficha técnica hasta que pasas varias horas utilizándolo. Ahí es cuando los 50 gramos dejan de ser una cifra llamativa y empiezan a tener sentido.
Lo que más sorprende del Carbonis no es solo lo rápido que puedes moverlo, sino lo fácil que resulta detenerlo justo donde quieres. Los cambios de dirección son muy ágiles y los pequeños ajustes salen con bastante naturalidad.
En VALORANT es donde más hemos notado esta sensación. Los cambios rápidos entre objetivos y los pequeños movimientos antes de disparar requieren bastante control, y el Carbonis responde muy bien cuando tienes que corregir la posición apenas unos milímetros. También hemos querido probarlo con el DOOM Eternal, donde el ritmo es mucho más frenético y estás girando constantemente, se comporta igual de bien: puedes hacer movimientos amplios, cambiar de dirección y volver a corregir sin sentir que el ratón te frena.
En esa misma línea, también hemos probado el Carbonis con una tasa de sondeo de 8.000 Hz, una cifra pensada para reducir al mínimo el tiempo entre cada movimiento del ratón y su transmisión al ordenador. En juegos como VALORANT se aprecia sobre todo cuando haces movimientos rápidos y pequeñas correcciones, aunque no es algo que vayamos a notar como un cambio radical frente a tasas más convencionales.
El sensor permite llegar hasta 30.000 DPI, aunque en nuestros juegos hemos utilizado valores mucho más bajos. Al final, una cifra así tiene más que ver con el margen que ofrece el sensor que con una sensibilidad que vayamos a necesitar habitualmente. Lo importante es que puedes ajustar el DPI fácilmente hasta encontrar el punto que mejor se adapte a cada juego y mantener un movimiento preciso.
Los patines de PTFE terminan de completar la sensación. El Carbonis se desliza con mucha facilidad, pero sigue resultando sencillo controlar dónde quieres terminar el movimiento. Después de jugar con él, es fácil entender por qué un ratón tan ligero puede marcar tanta diferencia cuando necesitas moverte rápido y corregir todavía más rápido.
El Carbonis tiene una de esas formas que se entienden en cuanto apoyas la mano sobre él. Es exclusivamente para diestros y, aunque por tamaño encaja especialmente bien con manos medianas y grandes, la sensación después de varias horas es muy cómoda. La mano queda bien recogida sobre el cuerpo del ratón y todo parece estar donde tiene que estar, hasta el punto de que después de un rato deja de sentirse como algo que estás usando y pasa a ser casi una extensión de la mano.
También transmite mucha más solidez de la que podría sugerir su peso. El chasis utiliza un compuesto de fibra de carbono con un acabado mate que ofrece bastante agarre, y al sujetarlo o presionarlo no da la sensación de estar ante un ratón ultraligero y frágil.
Como se ve en la foto, en la parte superior hay otro detalle bastante práctico: una pequeña pantalla LCD integrada donde muestra el nivel de batería, el DPI, la tasa de sondeo y el tipo de conexión que estamos usando. La pantalla se apaga mientras mueves el ratón y vuelve a iluminarse cuando permanece unos segundos quieto, así que no termina distrayendo.
El Carbonis puede utilizarse mediante 2,4 GHz, Bluetooth o USB-C, y cambiar entre las tres opciones resulta muy sencillo desde el propio ratón. Para utilizar la conexión inalámbrica de 2,4 GHz incluye un receptor USB.
Los clics del Carbonis son secos y firmes, con muy poco recorrido. No tienen holgura y la sensación al pulsarlos es bastante directa, algo que se agradece tanto jugando como en el uso diario.
A los botones principales se suman dos botones laterales, a todos se les puede asignar distintas funciones desde el software de EPOMAKER. También puedes cambiar las funciones de la rueda, así que hay bastante margen para adaptarlo a lo que uses habitualmente.
La rueda es muy ligera y tiene unas muescas bastante marcadas, por lo que resulta fácil controlar el scroll sin pasarte de donde querías llegar. Las opciones de personalización las veremos con más calma cuando entremos en el software.
Después de utilizarlo durante varias horas seguidas, el Carbonis no se queda únicamente como un ratón para jugar. También funciona muy bien como ratón de diario, especialmente si pasas buena parte del tiempo navegando, cambiando entre pestañas o trabajando con varias ventanas.
Una de las cosas que más nos ha gustado del software es que permite crear hasta tres perfiles diferentes, de modo que puedes tener una configuración para cada situación. En nuestro caso, tenemos uno preparado para jugar y otro más orientado al trabajo. Para este último, por ejemplo, hemos configurado uno de los botones laterales para abrir directamente el correo y el navegador. Parece una tontería, pero cuando lo tienes ahí y lo utilizas constantemente resulta realmente cómodo. La rueda también es configurable.
El Carbonis ofrece tres formas de conexión: 2,4 GHz, Bluetooth y USB-C, y después de utilizar las tres, no podemos decir que hayamos encontrado ninguna que dé problemas. Todas funcionan de forma rápida y estable, así que la elección acaba dependiendo más del uso que quieras darle que de que una funcione y otra no.
Para nosotros, la opción favorita es 2,4 GHz. Es la que hemos utilizado principalmente para jugar y la que preferimos también para el día a día. El Bluetooth funciona igualmente bien y resulta especialmente cómodo si quieres prescindir del receptor.
La conexión por USB-C es la menos cómoda de las tres, simplemente porque volvemos a tener un cable de por medio. Aun así, el resultado es bueno porque mientras lo usamos conectado para cargarlo, el cable no queda rozando contra la superficie, por lo que no resulta especialmente molesto.
Al final, lo mejor de tener las tres opciones es precisamente poder elegir. Nosotros nos quedamos con 2,4 GHz, pero si necesitas Bluetooth o quieres utilizarlo conectado por cable, el Carbonis responde igual de bien.
La batería de 300 mAh nos ha sorprendido para bien. Durante estas semanas lo hemos utilizado a diario para jugar, trabajar y navegar y hemos visto cómo el porcentaje baja bastante despacio, hasta el punto de que no hemos tenido que estar pendientes de cargarlo continuamente.
Tarda menos de una hora en hacer una carga completa. Si necesitamos conectarlo, podemos seguir utilizándolo por USB-C mientras carga, así que tampoco supone un problema quedarnos sin batería en mitad del día.
También ayuda que la pantalla se apague automáticamente cuando dejamos de mover el ratón, después de unos segundos de inactividad. En periodos de espera, el consumo es muy bajo y no hemos tenido la sensación de que la batería se vaya rápidamente cuando dejamos de utilizarlo.
Después de estas dos semanas, la autonomía es una de esas cosas que simplemente hemos dejado de mirar obsesivamente. Y eso, para un periférico inalámbrico, es una buena señal.
«Después de varios días utilizándolo, el Carbonis nos ha parecido especialmente interesante cuando el objetivo es tener un ratón ligero y muy configurable. Su mayor virtud no es simplemente alcanzar los 30.000 DPI o los 8.000 Hz, sino que se nota que todo el conjunto está pensado para reducir al máximo lo que hay entre el movimiento de la mano y lo que ocurre en pantalla.»
EPOMAKER NEX Lite
Lo que más hemos notado al utilizarlo
Los 65 gramos del NEX Lite se notan al venir de los 50 g del Carbonis, pero la diferencia no es grande. Sigue siendo un ratón ligero y se mueve con facilidad, solo que aquí se nota un poco más que tienes un ratón debajo de la mano. Esa sensación de mayor presencia hace que también puedas sujetarlo con algo más de firmeza sin que resulte pesado ni incómodo.
La forma está pensada exclusivamente para diestros y nos ha resultado cómoda para pasar horas con él. El lateral izquierdo tiene una pequeña concavidad donde el pulgar queda apoyado de forma natural, sin tener que hacer fuerza para mantenerlo en su sitio.
El acabado acompaña bien a esa sensación. Es suave al tacto, pero transmite bastante resistencia cuando lo sujetas, así que no tienes la sensación de estar tratando con un periférico delicado. En conjunto, es un ratón que se deja sujetar bien y que resulta cómodo tanto si estás haciendo movimientos rápidos como si simplemente llevas varias horas trabajando.
En cuanto al diseño, el NEX Lite añade una tira LED alrededor del ratón con hasta 8 modos de iluminación configurables. Todos ellos se pueden cambiar y ajustar directamente desde el software de EPOMAKER, donde es posible personalizar tanto los efectos como el brillo o la velocidad.
A esto se suma la pantalla integrada en el cuerpo del ratón, donde podemos consultar de un vistazo el porcentaje de batería, el valor de DPI, el tipo de conexión y la tasa de sondeo en hercios. Para no distraer ni consumir energía innecesariamente, la pantalla permanece apagada y se activa al instante pulsando los dos botones laterales a la vez.
La base de carga es probablemente el detalle que más cambia el día a día con el NEX Lite. El ratón se coloca sobre ella mediante unos imanes que lo van guiando hacia los contactos de carga. De hecho, puedes dejarlo encima prácticamente sin mirar: lo acercas a la base y la propia fuerza magnética se encarga de llevarlo a su sitio.
Al principio parece una pequeña comodidad, pero después de utilizarlo durante días se convierte en algo bastante integrado en nuestra rutina. Terminas de trabajar, te levantas del escritorio o simplemente dejas de usar el ratón y lo colocas en la base. No tienes que acordarte de conectar ningún cable ni buscar dónde dejarlo mientras carga.
La propia base también tiene una pantalla integrada que muestra la misma información que el ratón, pero al ser más grande y activarse al usarlo, resulta mucho más cómoda de mirar.
Además, la base incorpora el receptor de 2,4 GHz, por lo que todo queda bastante recogido en el escritorio. Y aquí aparece otro detalle curioso: también sirve para controlar los 10 modos de iluminación disponibles. Puedes cambiar entre ellos directamente desde la base (con un simple toque) y ajustar el brillo y la velocidad de los efectos desde el software de EPOMAKER.
Donde más cómodo nos ha resultado el NEX Lite es trabajando. La forma, el apoyo del pulgar y esa sensación de tener algo más de cuerpo bajo la mano hacen que resulte muy fácil pasar horas con él. Pero hay otro detalle que se acaba apreciando mucho: la rueda.
Tiene un tacto bastante agradable y, al utilizarla para recorrer páginas largas, documentos o listas, se siente precisa y fácil de controlar. Es uno de esos elementos que no parecen demasiado importantes hasta que llevas varias horas haciendo scroll y empiezas a valorar que funcione bien.
Para jugar también responde muy bien. El sensor mantiene el seguimiento sin problemas y los movimientos se sienten precisos, aunque aquí sí se nota la diferencia frente al Carbonis cuando buscas el máximo rendimiento. No tenemos la misma tasa de sondeo ni la misma respuesta que ofrece el modelo superior, pero para jugar durante horas el NEX Lite se comporta perfectamente y no nos ha dado ningún problema de seguimiento.
En nuestro caso, el NEX Lite nos ha terminado gustando especialmente como ratón para hacerlo todo: trabajar durante horas, navegar, programar y, cuando toca, ponerse a jugar sin necesidad de cambiar de periférico.
El NEX Lite monta una batería de 500 mAh y, después de utilizarlo de forma continua durante estas semanas, no hemos tenido ningún problema de autonomía. Igual que con el Carbonis, lo hemos usado a diario para trabajar, navegar y jugar y no hemos llegado a una situación en la que tuviéramos que parar para cargarlo.
EPOMAKER cifra la autonomía en hasta 22 horas con la pantalla y la iluminación encendidas, y hasta 55 horas con ambas apagadas. Son cifras que dependen bastante de cómo configuremos el ratón, pero en nuestro caso la experiencia ha sido buena.
Además, si en algún momento necesitamos cargarlo, podemos seguir utilizándolo conectado por USB-C. Y aquí es donde la base termina de tener sentido: como normalmente dejamos el ratón sobre ella cuando no lo estamos usando, resulta bastante difícil llegar a quedarnos sin batería.
«Es probablemente el ratón que más sentido tiene analizar desde fuera de una partida. Durante estas dos semanas lo hemos utilizado tanto para jugar como para trabajar y, en ese contexto, la base de carga y la pantalla dejan de parecer simples extras para convertirse en parte de la experiencia.»
Especificaciones técnicas y diferencias de hardware
Una vez analizadas las sensaciones directas en mano, conviene aterrizar las diferencias sobre el papel. Aunque ambos ratones apuestan por moldes asimétricos diestros de dimensiones prácticamente idénticas (122 mm frente a 123 mm), su arquitectura interior y su selección de componentes responden a presupuestos y metas contrapuestas.
Especificaciones técnicas comparadas
Datos verificados en banco de pruebas de ThinkChip| Característica | EPOMAKER NEX Lite | EPOMAKER Carbonis |
|---|---|---|
| Propuesta principal | Confort postural, dock magnético y versatilidad diaria | Rendimiento competitivo, ultraligero y latencia mínima |
| Peso verificado | 65 g | 50 g (ultraligero) |
| Dimensiones | 122 × 65 × 42 mm | 123 × 66,1 × 42,7 mm |
| Estructura del chasis | ABS texturizado con cuna de pulgar | Chasis cerrado reforzado en fibra de carbono |
| Sensor óptico | PixArt PAW3311 (hasta 12.000 DPI) | PixArt PAW3950 (hasta 30.000 DPI) |
| Tasa de sondeo (Polling) | Hasta 1.000 Hz (1 ms) | Hasta 8.000 Hz (0,125 ms en 2.4 GHz y cable) |
| Conectividad | Tri-modo: 2,4 GHz + Bluetooth + USB-C | Tri-modo: 2,4 GHz + Bluetooth + USB-C |
| Batería interna | 500 mAh | 300 mAh (optimizada para el peso) |
| Sistema de recarga | Base magnética con pines Pogo + USB-C | Cable USB-C flexible paracord directo |
| Pantalla informativa | OLED 0,54" en ratón + pantalla sincronizada en base | LCD superior integrada detrás del scroll |
| Patines | Deslizamiento suave premontados | 100% PTFE virgen + juego de repuesto en caja |
| Software | EPOMAKER Hub (WebHID, sin instalación) | EPOMAKER Hub (WebHID, sin instalación) |
Software EPOMAKER Hub: personalización sin descargas vía WebHID
Una de las cosas que más nos ha gustado del EPOMAKER Hub es que prácticamente no hay nada que instalar. Con el ratón encendido, entramos en la página y lo detecta directamente. No hay registros, cuentas ni programas ejecutándose en segundo plano: pasamos de tener el ratón delante a poder configurarlo en cuestión de segundos. EPOMAKER utiliza este mismo sistema web tanto con el Carbonis como con el NEX Lite.
Y aunque a primera vista pueda parecer el típico configurador para cambiar DPI y botones, hay bastante más detrás.
Rendimiento: aquí es donde el Carbonis saca ventaja
En los dos ratones podemos modificar los DPI, la tasa de sondeo y diferentes parámetros de funcionamiento, además de guardar nuestras configuraciones. En el Carbonis, sin embargo, encontramos bastantes más opciones para ajustar el comportamiento del sensor.
Por ejemplo, podemos modificar el Lift-Off Distance (LOD), que determina a qué altura deja de detectar el sensor el movimiento cuando levantamos el ratón. En el Carbonis podemos elegir entre 0,7, 1 y 2 mm. Puede parecer un ajuste muy específico, pero tiene sentido si eres de los que levantan el ratón constantemente para recolocarlo y quieres evitar que el cursor se mueva durante ese gesto.
También aparecen opciones como Motion Sync, Angle Snapping y Ripple Control. Son ajustes bastante más específicos: el primero busca sincronizar mejor la lectura del sensor con la señal que recibe el ordenador, mientras que los otros pueden modificar cómo interpreta determinados movimientos. No son cosas que necesitemos tocar para que el ratón funcione bien, pero sí permiten afinarlo si queremos experimentar con su comportamiento.
A esto se suma el tiempo de debounce, que controla cuánto espera el ratón antes de registrar otro clic. En el Carbonis se puede reducir hasta 0 ms, y también encontramos un modo de escaneo del sensor a 20.000 FPS. Son opciones pensadas claramente para quien quiere sacar hasta el último ajuste del sensor, más que para el usuario que simplemente quiere conectar el ratón y empezar a utilizarlo.
Botones, atajos y macros
La otra parte realmente útil del Hub es la personalización de los botones. Podemos reasignarlos para que hagan otras funciones, utilizar atajos de teclado o crear macros, es decir, una secuencia de acciones que se ejecuta con una sola pulsación.
Y aquí es donde el software deja de ser algo exclusivamente pensado para jugar. Un botón lateral puede servir para una acción concreta dentro de un juego, pero también para abrir una aplicación, ejecutar un atajo o realizar una tarea que utilizamos constantemente mientras trabajamos.
En nuestro caso, por ejemplo, tenemos configuraciones distintas según lo que estemos haciendo. Una para jugar y otra para trabajar, con botones que cambian de función según el perfil. Es una de esas posibilidades que no parece imprescindible hasta que empiezas a utilizarla todos los días.
Tres perfiles para no estar cambiándolo todo
El sistema de perfiles permite guardar diferentes configuraciones y pasar de una a otra sin tener que volver a configurar el ratón desde cero. Esto resulta especialmente útil si lo utilizamos tanto para jugar como para trabajar.
En lugar de buscar constantemente qué DPI queremos, qué hacen los botones o qué parámetros del sensor tenemos activos, cada perfil puede tener su propia configuración. En el NEX Lite, además, los ajustes personalizados pueden guardarse en la memoria del propio ratón, de modo que la configuración se mantiene al utilizarlo en otro equipo.
¿Y cuánto hay que tocar realmente?
Aquí está probablemente lo más importante. No hace falta entrar en el Hub y empezar a modificar veinte parámetros para que estos ratones funcionen bien. Los ajustes básicos —DPI, botones, perfiles o macros— son fáciles de entender y son los que realmente pueden cambiar nuestra experiencia de uso.
El resto está ahí para quien quiera profundizar. Si eres de los que quiere ajustar el comportamiento del sensor al milímetro, el Carbonis ofrece bastante margen para hacerlo. Si simplemente quieres configurar un par de botones, crear un perfil para jugar y otro para trabajar y olvidarte, también puedes hacerlo sin complicarte.
Y esa es probablemente la mejor parte del Hub: no intenta obligarte a configurar el ratón para poder utilizarlo. Puedes dejarlo prácticamente como viene o dedicarle un rato y adaptarlo completamente a tu forma de usarlo.